Edith, la docente que ayuda a avanzar pese al difícil contexto de encierro

Hace 13 años da clases a los internos. Será reconocida hoy junto a educadores de todo el país en San Juan por los valores que pregona y su notable desempeño.

Edith Cardozo se convirtió en la primera educadora en contexto de encierro. Hace más de 25 años que es docente, vive en el barrio Universitario y su familia está compuesta por una hija que también es docente, vive y trabaja en Loreto. Tiene además tres nietos, de los cuales uno vive con ella.
La historia de Edith tal vez sirva de reflejo de tantos otros docentes que apostaron a la educación antes que nada. Ingresó en el año 2003 a la Unidad Penal Nº1 por comentarios de un compañero sobre la necesidad de profesores en la UP.
Siempre fue docente en la Escuela 443 de Laguna Brava y, “un día un compañero me invitó a trabajar en la cárcel porque él me dijo que tenía un carácter fuerte, un carácter para estar ahí”, recordó en diálogo con época.
“La verdad, fui ilusionada por conocer cosas nuevas, imagináte todo el mundo tiene un tabú con esos lugares”, rescató al mismo tiempo que reconoció que, al inicio nada fue fácil en este largo camino que le tocó transitar.
Fue la primera mujer que ingresó a trabajar en la cárcel porque, en esos tiempos, hasta el personal penitenciario femenino era escaso.
“Al principio no me aceptaban, infundían temor pero mi compañero me guiaba dónde mirar cómo mirar. Aunque no crean, las miradas y las formas de hablar tienen mucho que ver como en tantos otros lugares, pero ahí es mucho más fuerte”, expresó y reconoció, hoy después de tantos años: “Eso cambió mucho porque ellos se acostumbraron a mí y yo a ellos”.

Existen áreas a las que muy pocas personas tienen acceso y hay internos que no se pueden ver con otros por su peligrosidad. Pero, en el año 2007 Edith dejó de enseñar en la (por entonces) única escuela que existía en la Unidad Penal y recorrió los pabellones. “Empecé a ser maestra itinerante porque habían pocos docentes y además una jueza dispuso que todos los internos debían recibir educación”, comentó. Y así se acercó a quienes muchas veces nadie quiere acercarse.
“Yo entré saludando”, dijo y rio – tiene un tono de voz que no pasa desapercibido y sí, al saludar ya lo hace con una sonrisa, gesto que abre muchas puertas, hasta las que parecen imposible de abrir.
“Hay que tener paciencia, uno aprende a conocerlos pero también hay que ser psicólogos, maestros, doctores y escucharlos mucho. Algunos te cuentan porque están, otros no, algunos te cuentan que no reciben visitas de sus familias y la verdad, se aprende mucho de ellos”, reconoció.
Los internos aprecian a pocas personas pero, con el tiempo, cuidan de quienes realmente quieren y lo demuestran en cada actitud. “Cuando hay un problema, ellos son los primeros que me avisan. Uno una vez me dijo ‘señora, cuando le decimos largue todo y váyase, no pregunte y se va’. Eso me sirvió de mucha ayuda y hasta me gané su aprecio y confianza”, dijo.
No es para menos dado que la educación en contextos de encierro conforma un escenario altamente complejo. Los establecimientos educativos que funcionan en instituciones penitenciarias desarrollan sus actividades en un campo de tensiones permanentes, generadas no sólo por la particularidad de su alumnado sino por un difícil contexto de funcionamiento en el que priman las cuestiones de seguridad.
“La verdad, extraño cuando no voy y ellos cuando no me ven me dicen ‘vamos a hablarle a la jueza porque usted no viene’”, rememoró a la hora de referirse a sus alumnos de los cuales tiene muchas fotografías e imágenes junto a ellos. “Realmente me doy cuenta que son como chicos, los trato de la misma manera, ‘no me levantes la voz, callate, sentate y así aprendemos a convivir también’”, indicó.
“Algunos me preguntaban y hasta el día de hoy me preguntan cómo podes ir a trabajar ese lugar y yo la verdad me siento bien con ellos, son seres humanos y tienen derecho a una educación y sé que yo estoy ayudando con eso”, dijo y agregó: “Una vez alguien me dijo que yo no tengo que preguntar nunca qué hicieron porque eso le quita rendimiento a mi trabajo y no pregunto, el que está es por algo y eso nada más importa”.


“LO IMPORTANTE ES ESCUCHARLOS”, DIJO EDITH.

Haciendo referencia a los conocimientos y aptitudes que tienen cada uno de los internos y aún más teniendo en cuenta de que muchos son de distintas localidades y lugares, Edith destacó, “lo importante es escucharlos, tienen un conocimiento sobre lengua, sobre leyendas que algunos desconocemos y son interesantes los debates que se arman porque muchos son del interior, la verdad no hay que menospreciarlos”.
Los debates que se dan en las aulas son muy enriquecedores. “Cuentan de las comidas, de cómo las preparan, discuten por el origen de algunos platos típicos. Cuentan el día a día de sus vivencias a la vez que aprenden, pero cuando te tienen que decir las cosas o criticarte algo también lo hacen, eh”, comentó y al mismo tiempo confesó: “La verdad, me gusta mucho lo que hago y para mí no es un trabajo, si te gusta lo que hacés, no es trabajo”.
Edith tiene ganas de jubilarse pero siente que le queda mucho más para dar, desde su lugar para los internos y nada es más importante que la educación.

El premio
El reconocimiento, que será entregado por el presidente Mauricio Macro y el ministro de Educación de la Nación Esteban Bullrich en el marco del Día del Maestro en San Juan, distingue a educadores de cada una de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por su “reconocida trayectoria, destacado desempeño, gratitud de la comunidad educativa y compromiso con la escuela expresando propuestas innovadoras”.

***
Homenaje a la maestra correntina


FUE SORPRENDIDA CON UN EMOTIVO RECONOCIMIENTO.

El 8 de marzo, la ministra de Educación de la Provincia, Susana Benítez, encabezó en la Unidad Penitenciaria Nº1 en el marco del Día Internacional de la Mujer, un homenaje a Edith Cardozo, quien se desempeña como docente hace más de 10 años en la penitenciaría y actualmente dicta clases en seis pabellones.
Edith Cardozo fue la primera maestra que se animó a trabajar en una institución penal. Esto permitió que con el tiempo se sumaran más docentes a brindar clases de enseñanza primaria a personas que se encuentran privadas de su libertad.
En la oportunidad, la Ministra habló de la importancia de la elección de Edith Cardozo para resaltar la figura de una mujer que hace docencia en el Día Internacional de la Mujer. “Ella representa a tantas mujeres que en cualquier rincón de la provincia trabajan por la educación. Ya sea en una escuela, familia sosteniendo el hogar, los valores, la idiosincrasia del correntino, nuestra cultura y el bien común”.

Respeto
En el lugar funciona una extensión de la Escuela Nº74 de adolescentes y adultos. Su director, Saúl Meza, destacó que fue un cambio importante de paradigma la incorporación de esta docente en una institución cerrada que abrió sus puertas para el trabajo interpersonal e interinstitucional. Así como también señaló: “Es muy valioso que las mujeres integren el plantel de educación en esta institución porque hace a la convivencia, al respeto hacia el otro género”, y agregó: “Ellas son un ejemplo de que las personas a pesar de sus conflictos con la ley tienen la capacidad de poder relacionarse y trabajar en el ámbito de la educación sin ningún inconveniente, siempre en el ámbito del respeto”.

Diario Epoca 
Compartir en Google Plus

0 comentarios :

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.