LEONARDO MAYER JUNTO A DEL POTRO Y GUIDO PELLA (IZQUIERDA), LOS TRIUNFADORES.
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Los ecos de la victoria de Leonardo Mayer en el quinto punto de la serie ante Gran Bretaña, en Glasgow, siguen latentes porque el éxito depositó a la Argentina en su quinta final de Copa Davis. Y si bien para la contienda contra Croacia falta (será del 25 al 27 de noviembre, otra vez como visitante), el equipo capitaneado por Daniel Orsanic fue recibido con honores ayer en el regreso al país.
Entre ellos, el tenista correntino, quien pese a ser uno de los protagonistas centrales de la gesta (ni hablar del triunfo inicial de Juan Martín Del Potro ante Andy Murray), mantiene su humildad de siempre al extremo.
Tanto así que apenas llegó a Buenos Aires, lo primero a lo cual tuvo que abocarse “Leo” fue “a limpiar todo el departamento” porque “cuando se vuelve uno se encuentra que habían dejado remeras por ahí, ya que al hacer el bolso voy dejando todo”, según contó entre risas en el programa radial “El Deportivo” de La Red.
Pero para Mayer, al margen de lo estrictamente deportivo, su mejor logro de la temporada fue saber que será papá de Valentino algunos meses y por ello dijo estar “muy contento por eso y por todo lo que está pasando ahora, porque es algo que no me venía pasando en el año, que estuvo muy complicado, y por lo menos con esto se da un empujón para seguir”.
En 2016 se había trazado los Juegos de Río, pero las lesiones lo privaron. “No estaba preparado para competir con todo porque venía mal del hombro y no se me recuperaba pero me corría el tema de las olimpiadas, yo seguía jugando y arriesgando, y por eso los resultados también. Si dejaba de jugar no iba a ir, pensé en seguir jugando y no se dio ni una ni otra”, lamentó.
Sin embargo, luego de ganar el Challenger de Manerbio, en Italia, Mayer explicó que lo llamaron del equipo argentino “para ver si quería” formar parte, y “dije que sí porque me sentía bien. En la anterior (convocatoria) ante Italia, le dije que no porque no estaba bien y no iba a dejar rengo al equipo. Ahora me tenía fe cuando me dijeron para jugar”, aclaró el correntino de 29 años.
Fue sincero Mayer al reconocer que no se esperaba tener la responsabilidad de afrontar el quinto y decisivo match contra Daniel Evans (lo cerró en cuatro sets), ya que “después de perder ranking, no ir a la fase anterior, no esperaba ni que me llamen. Empecé a recuperarme, a intentar encontrarme con mi juego, empezar a jugar los Challengers… me llamaron, me tuvieron confianza y eso agradezco al capitán (Orsanic) y a todo el equipo. Es una cancha en la que me desenvuelvo bien, así que fueron todos los factores para que la semana termine así”.
Asimismo, admitió: “Cuando arreglamos que iba a jugar el domingo me costó dormir porque sabía de la responsabilidad que me tocaba”.
En otro momento, Mayer, quien ahora seguirá la gira de Challengers por Sudamérica, habló de la estrategia. “Fue como muy raro lo que se planteó porque no es normal que uno se juegue todas las fichas a un viernes, pero sabíamos que Juan Martín (Del Potro) era el único que le podía ganar a (Andy) Murray, y si jugaba el domingo con Murray, ya cansado, no le ganaba; es la realidad. Entonces, él dijo que para ganarle tenía que jugar el viernes”, y así sucedió en un maratónico cotejo que se resolvió en cinco sets para el tandilense.

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