Juan Antonio Barboza, el joven de 25 años que se extravió cuando fue a cazar el domingo a la mañana en la zona de un campo de Curuzú Cuatiá acompañado de un menor de edad, relató a SiempreCorrientes la travesía que le tocó vivir y que casi le cuesta la vida.
“Fuimos a cazar a una zona de islas y montes el domingo a la mañana”. “Llegó la tormenta y nos perdimos”.
“Nos agarró la noche y no pudimos salir del campo”. “Yo conocía el campo, fui dos o tres veces, pero no conocía todo el campo”, explicó.
Contó que atravesaron varias zonas del campo sin agua ni comida en zonas peligrosas de arroyos, donde tuvieron que nadar y tomar todos los recaudos por los animales.
“Estábamos jugados, teníamos que salvar nuestras vidas”, aseguró Barboza y aclaró que no pudieron avisar a sus familiares debido a que el celular quedó sin batería.
La noche del domingo caminaron, y durmieron en el piso, bajo la lluvia.
El lunes empezaron nuevamente a caminar y a las 17 horas encontraron la estancia donde fueron auxiliados por un peón rural. “Nos auxilió un mencho”, relató.
“Le pedimos un plato de comida”. “Estábamos muertos de hambre. Le dijimos que estábamos perdidos y le pedimos que nos ayude a salir”.
“El lunes amanecimos en la estancia. Luego salimos a un asfalto y caminamos todo el día hasta llegar a Curuzú”.
“Luego llegó la policía y fuimos al hospital donde estuve un día internado por deshidratación”.
“Quiero agradecer al personal policial que nos ayudó y al hombre de la estancia que nos ayudó”, agregó, Barboza en exclusivo para SiempreCorrientes.


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