Una década a los pies del chamamé


El anfiteatro Cocomarola es el escenario de “elite” de la Fiesta Nacional del Chamamé pero la expresión genuina se vive en la tradicional Bailanta Chamamecera, que en esta edición celebra sus 10 años. La danza y la música son protagonistas en este espacio que representa lo más puro del concepto “ADN Chamamé”.

La verdadera esencia del pueblo correntino no se vive en las 10 noches glamorosas del anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, donde la Fiesta Nacional del Chamamé busca su mayor esplendor. Por el contrario, su autenticidad, esencia, su verdadero ADN Chamamé florece desde hace una década en la Bailanta Chamamecera.

Para entender el concepto que abraza esta 27ª de la celebración por excelencia del género, basta con acercarse a disfrutar una jornada chamamecera en el paraíso natural que ostenta el camping Puente Pexoa. Este año regresa a su predio original, para disfrutar de la intimidad de los músicos y del ritual de los Jerokys (bailarines) en este cóctel cultural que este año se desarrollará los días 21 22, 26, 27, 28 y 29 de enero en Riachuelo. “Aquí se respira, se siente y se disfruta la expresión más pura del chamamé”, expresó a época Raúl Báez, el responsable de esta maravillosa liturgia que ayudó durante la última década a sentir y disfrutar todas las expresiones posibles del género en un solo lugar. En ese escenario pasaron todos los referentes, los músicos de pueblo, los artistas más populares y las nuevas raíces, todos al mismo un mismo nivel.

“Es un escenario pensado no en qué artista va a estar o qué estilo va a tocar, es un espacio auténtico, genuino e integrador, donde podés escuchar a Antonio Tarragó Ros, a Raúl Barboza o a Los Alonsitos como también a artistas del campo o de ciudades pequeñas que generan el mismo efecto, un lugar al pueblo chamamecero para que pueda expresar su pasión, su sentir, su devoción”, refirió el locutor de la Fiesta Nacional de Chamamé y uno de los difusores por excelencia que tiene el género.

El año pasado, por el fenómeno de “El Niño” que causó inundaciones en toda la provincia y que no estuvo exento el predio del Camping Puente Pexoa, la tradicional Bailanta se realizó en el predio de la Sociedad Rural. “Volvió al camping porque es su esencia, aquí es donde la gente se encuentra en familia, donde los chicos descubren el significado del chamamé”, expresó Báez.

En su amplia extensión verde, las familias comparten una jornada completa, buscando amparo del agobiante calor en sus mantos de sombras que ofrecen la bondadosa arboleda y donde los aromas de asado y amistad envuelven de tradición a visitantes y turistas que descubren una maravilla cultural. “Por eso nació, porque no había actividades durante el día donde pudiéramos albergar a los visitantes. Antes teníamos que andar mendigando lugares para que, por ejemplo, los músicos brasileños puedan pasar con su familia un momento fraternal de asado y chamamé”, dijo Baez y agregó “pero también porque muchos músicos del interior tenían que pagar sus entradas para ser parte de esta Fiesta Nacional del Chamamé. Necesitábamos un lugar, una propuesta que exprese la genuina expresión cultural del chamamé y pudimos lograrlo con la Bailanta Chamamecera, un lugar hermoso y gratuito para pasar en familia”, refirió.

Paseos en sulkys o a caballo, clases básicas de la danza chamamecera, artesanías y comidas típicas, la amistad o simplemente disfrutar de un buen chamamecito son parte de este convite litoraleño que permite familiarizar en torno a esta Fiesta Nacional que demuestra no ser exclusiva de las noches en el anfiteatro Cocomarola. Allí se puede soltar libremente los sapukái, levantar polvareda a puro zapateo, sentir el trinar de las espuela y dejarse cautivar por la vestimenta típica que se acostumbra en los bailes puebleros. Todo esto en el encanto y la expresión de los paisanos o de las agrupaciones tradicionalistas que toman por asalto el predio del camping para estampar en baile el ADN chamamecero.

En los próximos días se dará a conocer la grilla oficial de esta celebración, aunque ya hay artistas confirmados como Santiago “Bocha” Sheridan, La Nueva Luna Chamamecera, Antonio Tarragó Ros, Las Hermanas Vera, entre tantos otros.

En algún momento se pensó en aprovechar este espectáculo para realizar el certamen Mundial de Danza chamamecera, una idea que todavía da vueltas y que sólo falta una decisión política para llevarlo a cabo. Será una maravillosa ocasión para concretarlo a la puerta de la postulación del chamamé como Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la UNESCO.

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