Los policías Gregoria Libramento, Francisco Arrúa y Aníbal Moreno fueron sentenciados a prisión perpetua por el asesinato de Raúl Cardozo, quien fue golpeado y prendido fuego mientras estaba detenido en una celda de la comisaría de San Lorenzo, hecho ocurrido en el año 2012. Cardozo falleció al poco tiempo de que fuera hospitalizado por las quemaduras. El Tribunal Oral Penal Nº2, además de condenar a cadena perpetua a los efectivos mencionados, también sentenció a seis años de prisión a otros dos agentes, culpables de encubrir el crimen.
JUECES MORILLA (PRESIDENTE), COCHIA Y AZCONA.
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Era la noche del 29 de abril del 2012, día en que en la localidad de San Lorenzo se desarrollaba un festival de doma y folclore. Los organizadores, ya con el evento cerca de finalizar, descubrieron a una niña de unos 10 años que se encontraba sin compañía, desamparada y llorando.
Al preguntarle dónde estaban sus padres, la menor les contestó que había ido con su abuelo y su padre, que el primero decidió retirarse del evento y que el segundo lo acompañó a la salida, por lo que ella quiso quedarse ya que el progenitor iba a venir pronto. Sin embargo esto jamás pasó.
La menor es la hija de Raúl Cardozo, quien no volvió a su lado porque cuando salió a despedir a su padre (es decir el abuelo de la nena), las puertas se cerraron y no lo dejaron ingresar a menos de que pagara la entrada nuevamente. Ante ello Cardozo habría tenido un entredicho ya que obviamente reclamaba que lo dejen ingresar, incluso se agarró de las rejas. La situación motivó a que los agentes policiales que se ocupaban de la seguridad de la fiesta, intervinieran. Según se comentó, cuando lo redujeron, Cardozo pateó accidentalmente una mesa de plástico que golpeó contra la nariz de uno de los agentes.
El hombre, quien era embarcadizo, fue trasladado a la comisaría de la localidad en la que sólo había tres agentes porque el resto del personal se encontraba en la celebración del pueblo. Los efectivos eran Gregoria Libramento (la agente de mayor rango en ese momento en la dependencia), Francisco Arrúa y Aníbal Moreno.
Al poco tiempo de la detención de Cardozo, se produjo un incendio dentro de la celda en la que se encontraba. Un rato antes de que se desataran las llamas, una de las testigos del caso señaló que escuchó a Cardozo gritar y pedir por su vida.
“Lo que escuchó esta persona en ese momento era la golpiza que los tres agentes policiales propinaban a la víctima”, dijo durante el debate el abogado querellante, Rubén Leiva.
Por otro lado, una tía de Cardozo había recordado ante época que “durante el tiempo en el que estuvo detenido, los familiares no pudimos verlo, tras ello nos enteramos de un momento a otro que había ocurrido el incendio y que fue trasladado a Corrientes”.
Las quemaduras que sufrió el embarcadizo alcanzaron un 90 por ciento de su cuerpo, llegando a la categoría conocida como “el gran quemado”. En esto vale remarcar que se trató de un gran incendio en el que se precisó de dos carros hidrantes para poder sofocar las llamas.
A pesar de que logró ser hospitalizado en el Escuela de capital, la víctima falleció el 1 de mayo del 2012.
Tras la tragedia comenzó la lucha de los familiares de Cardozo, quienes estaban encabezados por la viuda Blanca Montiel. Bajo la representación del abogado Ernesto González, la causa fue llevada al Juzgado de Instrucción de Saladas.
Como contracara a la labor del letrado, agentes de Policía pretendieron falsear ciertas documentales. Además de ello, se intentó argumentar que Cardozo tenía una causa por resistencia a la autoridad por negarse a su arresto, lo que derivó en la lesión de un agente.
La falsificación de documentos públicos fue endilgado al comisario Anselmo Pruyas y Alejandro Correa (subalterno).
Por otro lado, se indicó que al momento de ingresar a la celda, el embarcadizo tenía consigo unos cigarrillos y un encendedor. Con esto se quiso demostrar que en realidad la tragedia se habría debido a un “accidente” en el que el hombre se quedó dormido con un cigarrillo encendido, que quemó el colchón y provocó el incendio.
ARRÚA, MORENO Y LIBRAMENTO, PRINCIPALES ACUSADOS.
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Sin embargo, los argumentos no llegaron a convencer al Juzgado que decidió elevar el expediente al Tribunal Oral Penal Nº2. En esto vale remarcar que al juicio los principales acusados llegaron detenidos. En un primer momento habían sido alojados en la comisaría de Saladas, pero al iniciarse el debate fueron llevados a la ciudad de Corrientes, al cuartel de Bomberos.
La viuda de Cardozo, Blanca Montiel, vive con su familia en San Lorenzo. Todas las semanas en las que tenía audiencia venía en su vehículo particular. Lo mismo el padre de Raúl.
Durante el juicio se evidenció la presencia de una gran cantidad de familiares de todos los protagonistas, quienes siguieron muy de cerca todo el proceso. Otro dato a remarcar es que ante la muerte del abogado González, se ocupó de la querella su socio Rubén Leiva. En el juicio, dicho letrado y el fiscal Gustavo Schmitd presentaron como prueba fundamental las prendas de Cardozo. Si bien primeramente un peritaje de la Policía dio como resultado que no había elementos combustibles en las ropas, conclusión a la que se llegó mediante el olfato, otros estudios que fueron realizados en Buenos Aires sostuvieron lo contrario. “Se pudo comprobar que había nafta evaporada”, certificó el perito Diego Rinaldi.
Ante todo lo expuesto los jueces definieron la pena de reclusión perpetua para los tres principales agentes y la de seis años de cárcel para los restantes efectivos, quienes quedarán libres hasta que quede firme el fallo. También definió un resarcimiento económico de 4 millones de pesos para la viuda.
ÉPOCA

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