La progresiva instalación de radares y dispositivos de control del espacio aéreo en las fronteras del país comenzó a modificar las prácticas de los pilotos que realizan vuelos ilegales, quienes deben cambiar sus rutas, volar a menor altura para no ser divisados y adaptar las aeronaves con sistemas, muchas veces manuales, para cargar combustible en vuelo y así ganar autonomía.
La recurrencia de hallazgos de paquetes con droga lanzados desde el aire o de avionetas abandonadas con esos improvisados sistemas para extender la autonomía de vuelo, evidencia que los pilotos dedicados a realizar vuelos irregulares por las fronteras del Norte argentino buscan nuevas estrategias para sortear la red de radares y observadores que controlan ese sector del espacio aéreo. Tal es el ejemplo de las avionetas secuestradas a fines de marzo en los aeroclubes de las localidades bonaerenses de Navarro y General Belgrano, empleadas por una banda de narcotraficanes que trasladaba marihuana desde Paraguay a Buenos Aires, que tenían anexado un precario sistema de bidones y mangueras que le permitía al piloto cargar combustible en vuelo.
El Centro de Operaciones Aeroespaciales de la localidad bonaerense de Merlo es donde se reúne y se analiza la información de todos los radares civiles y militares que conforman el Sistema Nacional de Vigilancia y Control del Aeroespacio (Sinvica), que este año amplificará sus capacidades con la instalación de tres nuevos radares primarios fabricados por la empresa Invap Sociedad del Estado, de Río Negro, En ese centro se comenzó a implementar en los últimos meses un operativo de monitoreo por radar durante las 24 horas, con el objeto de prevenir el narcotráfico y el contrabando aéreo en la frontera Norte del país.
Actualmente hay seis radares de la Fuerza Aérea en actividad en esa zona: dos en las ciudades formoseñas de Las Lomitas e Ingeniero Juárez; dos en las ciudades misioneras de Posadas y San Pedro, uno en Tartagal (Salta) y el restante en Resistencia. En tanto, se prevé en el corto plazo la instalación de otro en Pirané (Formosa); en Mercedes (Corrientes) y en Sierras de Guaysán (Santiago del Estero), que ya están listos y se encuentran a la espera de que se terminen de acondicionar los sitios donde serán instalados.
El comandante aeroespacial del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier Juan José Janer, explicó a Télam que la fabricación de los radares en Invap comenzó a analizarse a principios del 2000, cuando se evidenció la necesidad de adquirir nuevos equipos y se evaluó la conveniencia o no de producirlos en Argentina.
Después de un estudio de riesgos se determinó que el Invap podía diseñar y construir los radares con calidad y costo similares a los que se podían conseguir en el exterior y con la ventaja de tener a toda la cadena de producción y mantenimiento a mano, añadió Janer, quien recordó que en ese momento el valor de producción era de 400 millones de pesos y la pérdida anual en impuestos para el Estado devenida del contrabando de cigarrillos desde y hacia Paraguay alcanzaba los 800 millones.
El Sinvica comenzó a tomar forma con un decreto en 2004 y a partir de ese momento, con la incorporación sucesiva de radares y el desarrollo de la cooperación entre las Fuerzas Armadas y las de Seguridad, se fueron dando las sinergias necesarias para volvernos cada vez más eficientes en el control y protección del espacio aéreo, agregó el brigadier.
El militar detalló que además de los radares primarios de la Fuerza Aérea, también están desplegados e integrados los radares de campaña del Ejército Argentino y equipos de la Armada, junto con sistemas móviles y observadores que van rotando sus áreas de monitoreo para que su posición no sea previsible. Los radares primarios instalados permiten detectar un Tránsito Aéreo Irregular (TAI) varios minutos y millas antes de que ingrese en el espacio aéreo argentino y por eso existen acuerdos bilaterales de cooperación que permiten a los países de la región intercambiar información para el control de los vuelos irregulares que cruzan esas fronteras.
Janer explicó que el desarrollo del Sinvica hizo que se pudiesen registrar TAI con mayor asiduidad y explicó que del análisis de esos datos, junto a la información de las fuerzas de Seguridad, se pudieron establecer patrones o situaciones reiteradas a las que se puede responder adecuando el dispositivo de detección. El incremento de nuestra actividad de control y protección coincidió con la aparición de avionetas con tanques de combustible improvisados que extienden su autonomía, cosa que además les encarece la operación porque pierden capacidad de carga, manifestó el vocero. Pero en algunos casos -agregó- encontramos sofisticados sistemas de GPS que podrían ser utilizados para volar en rutas y alturas precisas que intentan evitar nuestros radares primarios.
“El sistema de control cuenta además con el apoyo fundamental del personal del Ejército que opera radares de campaña, apoya con helicópteros las tareas de búsqueda y rescate y pasa horas desplegado con binoculares y anotadores, al igual que los equipos de la Armada, que registran y transmiten en detalle todo lo que detectan”, aseguró Janer.
Sobre la modificación de prácticas de los pilotos que realizan vuelos ilegales, el militar consideró que, por ejemplo, el hecho de que los vuelos de la banda desbaratada en General Belgrano no hayan sido detectados “corrobora que los pilotos están tomando rutas alternativas para eludir la presencia de los radares, y en la medida que progrese la instalación de estos equipos el margen de operación para ellos va a ser cada vez menor y por eso es muy importante completar la radarización del país”.
Por su parte, el jefe del Comando Operacional de las Fuerzas Armadas, general de Brigada Carlos Alfredo Pérez Aquino, afirmó que “la protección y el control del espacio aéreo es parte de las responsabilidades que les caben a las Fuerzas Armadas en la defensa de la soberanía”.
“La instalación de radares y el esfuerzo de nuestros hombres articulado con el las fuerzas de seguridad vienen demostrado resultados y por eso tenemos muchas expectativas en los proyectos que ya están en marcha para adquirir recursos técnicos que amplifiquen las capacidades de control”, concluyó el militar.s
Avionetas robadas
La avioneta -que no fue detectada por falta de radares en territorio provincial- sustraída por delincuentes en la localidad entrerriana de Victoria el 21 de febrero, fue hallada estrellada el miércoles pasado en los Esteros del Iberá.
La nave fue fotografiada por un piloto en una zona de difícil acceso, en jurisdicción de Carlos Pellegrini.
Se trata de una aeronave C 182, matrícula LV-HBB, la misma que fuera robada en Victoria hace más de un mes, el 21 de febrero de este año, cuando cuatro hombres armados que habían contratado los servicios de un piloto y un avión Cessna para una despedida de solteros, la robaron del aeroclub de esa ciudad tras reducir al sereno y a dos pilotos.
Algunos testigos vieron, horas más tarde, el paso del avión por la zona de La Paz, en el norte de Entre Ríos. Lo que se sospecha es que la banda sobrevolaba Corrientes rumbo a Paraguay, para utilizar al avión en el transporte de la droga.
A mediados de diciembre de 2012, una avioneta Cessna 118 que había sido sustraída en la ciudad de Esquina, fue encontrada en un campo de Paraguay luego de un aterrizaje forzoso. Durante el traslado de la Justicia paraguaya, la aeronave cayó a tierra y se prendió fuego. Este tipo de aeronaves suelen ser utilizadas por los narcotraficantes, ya que tienen como ventaja una autonomía de vuelo de cinco horas, lo que posibilita mayor capacidad de transporte a lo largo de la región.
Norte

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